KARATE TRADICIONAL O DEPORTIVO

Actualmente y  a mi manera de ver el Karate en sus dos vertientes, Kata y Kumite hay un concepto equivocado de algunos Maestros y Competidores en creer que el Kumite seria la expresión máxima del Karate.

Esta concepción constituye un peligro y en mi caso particular lo advierto, dado que estamos perdiendo el carácter fundamental del Karate – el Karate –Do. En virtud que el competidor solamente piensa en ganar competiciones.

Esta concepción no se puede llevar a la práctica sin el Kata, por mi experiencia en este arte marcial, sigo considerando al Kata como pieza clave del Karate, como aquella parte del Karate – Do que manifiesta el carácter real de este arte marcial.

Practicar el Kumite con el único objetivo de vencer en las competencias significa tomar el camino más fácil e ignorar que resulta más difícil y valioso vencerse a uno mismo.

El Maestro Nakayama lo expresa de esta manera” Kata y Kumite constituyen las dos ruedas de un carro”

Solo el equilibrio entre Kihon técnicas básicas que se aprenden – Kumite combate y  Kata posibilitan la correcta comprensión del Karate y es a partir de ese momento se puede hablar de Karate- Do.

Debo afirmar también que los katas pueden sufrir el mal uso de servir en primer lugar para ganar campeonatos, se nota un desviación de la técnica pura, y se da más importancia a una parte tipo exibicion, se valora solo el aspecto profano de la técnica, es decir se trata de presentar un kata lo mismo que un ejercicio de gimnasia artística.

La práctica de reducirlo todo a una eficiencia puramente deportiva consigue facilitar la puntuación del Kata siguiendo criterios deportivos, sobre todo para aquellos Árbitros que nunca comprendieron el verdadero sentido del Kata.

De esta manera no se acierta la esencia del Kata, la implicación del alma, la postura mental que puede ser vehiculada a través del Kata, la irradiación del ritmo, seguridad, tranquilidad y espíritu explosivo de lucha. Todo ello puede ser expresado por un Karateca más que por otro aunque falle en algún aspecto técnico externo.

Es evidente que todo esto no se puede medir tan fácilmente como los aspectos técnicos, por superficiales que sean, en ello interviene siempre la propia experiencia con la correcta comprensión del Karate –Do, no tanto como deporte sino, más como camino hacia la superación física y mental del propio yo mediante un arte marcial con todas las características especificas que siempre están relacionadas con el deporte.

Concluyo diciendo que no está mal la incorporación del Kumite como una competencia deportiva, dado que  es un deporte y a futuro ojala sea una disciplina olímpica, pero que sea tomada como la expresión máxima del Karate es un retroceso.

 

OSS

Pedro E. Morinigo

Entrenador Nacional Karate Shotokan

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